Algunas cosas se saben aunque nunca se hable de ellas. Son secretos profundos, tabú insalvables construidos día a día con la premisa de que lo que no se habla no existe. Pero de eso solo te das cuenta al madurar.

La Niña maduro en una comida de Sábado, estábamos todos hablando y riendo cuando la dulce voz de mi hermana quiso romper el tabú.

-¿Por qué nunca hablamos de papá?

No siguieron ni dos segundos pero parecieron una eternidad que precedió a la voz firme de Lobo.

-En esta mesa no se habla ni se nombra a cobardes suicidas.

El silencio que siguió a esta frase fue indescriptible. Recuerdos enterrados llenaron mi retina, borrosos por los años y las lágrimas que los ahogaron. Nadie había usado esa palabra y menos delante de Mamá.

Así fue como mi Hermanita maduro y aprendió lo que dice el silencio.

1 comentarios:

    On 26 de junio de 2009 a las 20:52 Anónimo dijo...

    Sinceramente sincero
    ~sonata~