Cada prenda sobre el suelo hace afilar más los colmillos de Lobo, las pupilas se dilatan hasta ennegrecer por completo su mirada. Su autocontrol se extingue. No hay retorno.

Ella se deja hacer, juguetea con sus manos mientras con los ojos entrecerrados busca un beso. Solo le queda el sudor sobre la piel y Lobo sitúa su pierna izquierda tras las de ella dando suavemente con su rodilla para obligarlas a doblarse mientras ordena:

-On your knees- El baile ha comenzado.

¿Cuándo se habrá dado cuenta?”-pensó Lobo- “¿Desdé cuando sabe que esta noche no le van a amar? ¿Fue en el bar al sonreírme? ¿Cuándo le advertí que era un chico malo? Ella me aseguro que era peor, que lo muestre.”

La cabeza del Lobo ya no esta rapada, sus ropas le hacen invisible del resto, ha dejado atrás su marcado acento suburbial; pero sus colmillos están afilados aún.

Tirado en la cama sudada que aún vibra el Lobo percibe la otra respiración entrecortada, en su cabeza retumban los gemidos que llenaban la habitación hace solo un momento. Ella se acerca para recostarse sobre su pecho. Lobo siente ganas de llorar pero solo huye, como siempre.

Creía que había cambiado pero la realidad le demostró que seguía tan incapacitado como antes para amar y ser amado. Es un Lobo, Es un Skinhead.

(img via wonderlandcode831)

0 comentarios: