
Marcos es cirujano, se lava obsesivamente las manos 10 ó 15 veces cada día; aun así las siente sucias para tocar a su esposa Isabel; y más cuando acaricia a la dulce África, la joven enfermera que le dibuja la sonrisa con cada palabra.
Pese a toda esa preocupación por la higiene debe apestar, su propio hijo ni se le acerca desde hace semanas, ya ni pide una nueva vídeo consola o más juegos, una apática conversación de monosílabos es todo lo que consigue de él, esto es más de lo que logra de Isabel, ¿tan lejos están los días en que se prometieron no ser un matrimonio de christmas navideño?
Sanson perdió la fuerza al cortarse el cabello, Marcos perdió las ideas y los principios cuando se cortó las greñas y jugó a ser adulto.