Llevaba desde el viernes sin comer, dormitando frente a la tele con un infinito ciclo de todas nuestras películas.


El viernes por la tarde ella me había vuelto a llamar, me anunciaba de manera fría y ascética que el domingo por la tarde se pasaría por sus cosas.


Me dejara las llaves sobre la mesa, me lo tome como un “espero que no estés”

Después llamó Cesar, fue insistente, debería haber descolgado e irme de borrachera hasta el domingo por la mañana, con un poco de suerte conocería a una chica para pasarsela por delante a Pieta’ el domingo cuando entrara.

Pero he preferido no moverme ni un milímetro en dos días, como si eso hiciera parar el tiempo, o quizás retroceder a cuando íbamos juntos a la filmoteca.

Dudo entre si ya no la odio porque no la quiero o por lo contrario.

Son las 4 ya, me levanto y dejo un post-it junto a los DVD´s

“Ya me has robado demasiadas escenas, no te lleves también los DVD´s”

Al volver encontré escrito el reverso:
“Tus DVD´s eran tan aburridos como tus escenas”
Su ingenio siempre me hizo sonreír.


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